Cada cuatro años, el Mundial de fútbol transforma la vida cotidiana de millones de argentinos. Las conversaciones en el trabajo, los grupos de whatsapp, los bares llenos a las dos de la tarde y los noticieros saturados de análisis tácticos crean una atmósfera que no es fácil de ignorar, incluso para quienes no siguen el fútbol con pasión.
Para muchas personas, ese clima colectivo viene acompañado de algo incómodo: tensión en el pecho antes de un partido, dificultad para dormir en los días de eliminatoria, irritabilidad sin causa aparente o la sensación de estar pendiente de algo que, racionalmente, «no debería importarles tanto».
¿Es eso ansiedad? ¿Es algo normal? ¿Cuándo conviene consultar a un profesional?
En este artículo, intentaré responder esas preguntas con honestidad y sin alarmismo.
¿Qué ocurre emocionalmente durante un evento deportivo masivo?
Los grandes eventos deportivos no son solo competencias: son fenómenos sociales y emocionales de gran escala. La investigación en psicología social ha documentado que los eventos masivos generan lo que se denomina emociones colectivas, una respuesta emocional sincronizada que se produce cuando un grupo de personas comparte el mismo estímulo al mismo tiempo.
Un estudio publicado en Frontiers in Psychology (Campo, Mackie y Sanchez, 2019) describió este proceso en el ámbito deportivo: cuando miles de personas siguen un mismo partido, se produce una especie de contagio emocional en el que las emociones se amplifican y se transmiten entre los individuos, más allá de la experiencia personal de cada uno. Esto explica por qué alguien puede sentirse nervioso o eufórico en un lugar lleno de hinchas, incluso si no tiene una relación personal con el equipo que juega.
Desde la neurociencia, el Dr. Alejandro G. Andersson, director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), señaló en declaraciones recientes que «el Mundial no es solamente un evento deportivo: es un fenómeno emocional, social y cerebral«, en el que se activan simultáneamente los sistemas de expectativa, recompensa, identidad grupal, memoria emocional y pertenencia.
El papel de la identidad social
Una de las explicaciones más sólidas para entender por qué el fútbol genera emociones tan intensas proviene de la Teoría de la Identidad Social, desarrollada por los psicólogos Henri Tajfel y John Turner en la década de 1970. Según este marco teórico, una parte importante del concepto que tenemos de nosotros mismos deriva de nuestra pertenencia a grupos sociales.
En el contexto del fútbol, identificarse con la Selección Argentina no es solo una preferencia deportiva: para muchos, es una extensión de su identidad nacional, familiar y cultural. Investigaciones en psicología del deporte documentaron fenómenos como el BIRGing (Basking in Reflected Glory, o «bañarse en la gloria ajena»), que describe la tendencia de los hinchas a asociarse públicamente con el éxito del equipo; y el CORFing (Cutting Off Reflected Failure, o «distanciarse del fracaso»), que ocurre cuando el equipo pierde y los seguidores toman distancia emocionalmente para proteger su autoestima.
Este vínculo entre identidad y resultado deportivo tiene consecuencias emocionales reales: ganar puede elevar el estado de ánimo y la autoestima de forma transitoria, y perder puede producir tristeza genuina o irritabilidad.
La incertidumbre como motor de la ansiedad
Uno de los elementos centrales del Mundial (y de cualquier competencia eliminatoria) es que el resultado es incierto. No se sabe quién va a ganar. No se puede controlar. Esta característica activa un mecanismo psicológico bien estudiado: la intolerancia a la incertidumbre.
El investigador R. Nicholas Carleton, en una revisión publicada en el Journal of Anxiety Disorders (2016), definió la intolerancia a la incertidumbre como «la incapacidad disposicional del individuo para tolerar la respuesta aversiva generada por la ausencia percibida de información relevante», y la identificó como un componente transdiagnóstico presente en la mayoría de los trastornos de ansiedad.
Dicho en fácil, hay personas que toleran mejor el «no saber qué va a pasar» que otras. Cuanta más dificultad tenga una persona para convivir con la incertidumbre, más probable es que experimente malestar emocional en situaciones de resultado incierto, como esperar el resultado de un penal o seguir una tanda de penales en el Mundial.
Esto no significa que esa persona tenga un trastorno. Significa que su umbral para tolerar lo desconocido es más bajo, lo cual puede generar malestar incluso en situaciones cotidianas de baja amenaza real.
¿Y si el fútbol no me interesa? Por qué igual podés sentir Ansiedad
Este es uno de los aspectos más frecuentemente ignorados: la ansiedad durante el Mundial puede afectar incluso a personas que no siguen el fútbol.
¿Cómo es posible? Hay al menos dos mecanismos que lo explican:
1. El contagio emocional del entorno: Si vivís con personas que siguen el Mundial con intensidad, compartís un espacio laboral donde el tema domina las conversaciones, o simplemente vivís en una ciudad donde el evento cambia la dinámica social, es probable que tu sistema nervioso registre ese aumento de activación general del entorno. Las emociones intensas de las personas cercanas tienden a contagiarse, aunque no se comparta el motivo.
2. La presión social y la sensación de exclusión: Para quienes no les interesa el fútbol, el Mundial puede convertirse en un contexto de presión social implícita. Sentir que «todos hablan de lo mismo menos yo», tener que justificar el desinterés o directamente quedar fuera de conversaciones grupales puede generar una forma particular de malestar que incluye ansiedad social, irritabilidad o sensación de desconexión.
Ninguno de estos dos mecanismos implica que la persona tenga un problema patológico. Son reacciones comprensibles a un contexto de alta activación social.
El exceso de información y su impacto en la salud mental
Durante el Mundial, los medios de comunicación, las redes sociales y los grupos de mensajería instantánea producen una cantidad masiva de contenido: análisis pre-partido, polémicas arbitrales, estadísticas en tiempo real, especulaciones sobre la formación, memes, opiniones cruzadas.
La investigación sobre el impacto del consumo excesivo de medios en la salud mental es consistente en sus hallazgos. Un trabajo publicado en JMIR Mental Health (2025) revisó la evidencia disponible y concluyó que existe una asociación positiva entre la frecuencia y duración del consumo de noticias y los síntomas de malestar psicológico. Uno de los estudios citados en esa revisión encontró que un umbral de más de 7 consultas diarias de noticias o más de 2,5 horas de exposición a medios diferenciaba entre síntomas leves y moderados de ansiedad y depresión.
En el contexto del Mundial, este fenómeno puede agravarse por la naturaleza de las redes sociales, que tienden a priorizar el contenido más emocionalmente intenso (positivo o negativo) y que borra la frontera entre el consumo intencional de noticias y la exposición accidental durante el uso cotidiano del celular.
¿Qué implica esto en la práctica? Que estar permanentemente conectado a los análisis, predicciones y polémicas del Mundial puede aumentar la activación del sistema nervioso y contribuir a síntomas de ansiedad, especialmente en personas que ya tienen una tendencia ansiosa de base. Esto aplica para cualquier fenómeno, no solo el Mundial.
Reacción emocional normal vs. trastorno de ansiedad: cómo diferenciarlos
Sentir Ansiedad durante el Mundial no equivale a tener un trastorno de ansiedad. La distinción clínica está bien establecida en las clasificaciones psiquiátricas internacionales, como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la American Psychiatric Association.
La ansiedad es una respuesta emocional adaptativa y universal. Es la forma en que el organismo prepara al individuo para enfrentar situaciones percibidas como amenazantes o desafiantes. Sentir tensión antes de un partido importante de la Selección, irritabilidad durante los penales o alivio o tristeza tras el resultado es una respuesta emocional proporcionada al contexto.
Una reacción emocional normal ante el Mundial suele ser:
- Transitoria: aparece en relación al evento y se disipa una vez que este termina.
- Controlable: aunque sea incómoda, no impide funcionar.
- Proporcionada: la intensidad del malestar guarda relación con la importancia que la persona le asigna al evento.
- Compartida: es comprensible para las personas del entorno.
Un trastorno de ansiedad, en cambio, según los criterios del DSM-5, implica preocupaciones excesivas que ocurren la mayoría de los días durante al menos seis meses, que son difíciles de controlar, y que generan un deterioro significativo en el funcionamiento laboral, social o en otras áreas importantes de la vida.
Como señala la literatura clínica especializada, la ansiedad no patológica presenta preocupaciones más controlables, menos intensas, menos perturbadoras y más vinculadas a factores desencadenantes concretos. La ansiedad patológica persiste incluso en ausencia de un desencadenante claro y compromete el funcionamiento cotidiano de manera sostenida.
Mitos y realidades sobre la ansiedad y el fútbol
Mito: «Si me pongo nervioso con el fútbol, algo malo me pasa.»
Realidad: La activación emocional ante situaciones inciertas con alta carga social es una respuesta normal del sistema nervioso. No implica ningún trastorno.
Mito: «Solo les pasa a los hinchas fanáticos.»
Realidad: Como explicamos, el contagio emocional del entorno y la presión social pueden generar malestar incluso en personas que no tienen interés en el fútbol.
Mito: «Ver el Mundial hace mal.»
Realidad: La investigación también documenta beneficios: compartir emociones y experiencias con otros fortalece el sentido de pertenencia y el apoyo social percibido. El problema no es ver el Mundial, sino el exceso de exposición a contenido de alto voltaje emocional de manera continua.
Mito: «Si tengo ansiedad, es mejor evitar todo lo relacionado con el Mundial.»
Realidad: La evitación extrema no es una estrategia clínicamente recomendada como primera opción. Gestionar la exposición de manera consciente (por ejemplo, limitar el tiempo en redes sociales o elegir con quiénes mirar los partidos) es más adaptativo que evitar por completo.
Mito: «La ansiedad durante el fútbol es solo cosa de hombres.»
Realidad: Las emociones colectivas y la identificación grupal no discriminan por género. El impacto puede variar según el nivel de identificación con el equipo, no según el sexo de la persona.
Consultar a tiempo puede hacer una gran diferencia.
Conclusión
La Ansiedad durante el Mundial de fútbol es un fenómeno humano, comprensible y respaldado. El contagio emocional colectivo, la incertidumbre propia de la competencia, la identificación con un equipo que forma parte de la identidad cultural argentina y el exceso de exposición a medios pueden generar malestar real, incluso en personas que no siguen el fútbol con particular entusiasmo.
Sin embargo, sentir nervios, tensión o irritabilidad durante los partidos no equivale a tener un trastorno de ansiedad. La clave está en la duración, la intensidad y el impacto funcional de esos síntomas.
Si el malestar es transitorio, se relaciona claramente con el contexto y no interfiere con tu vida cotidiana, probablemente sea una reacción emocional normal ante un evento de alta carga social. Si persiste, se intensifica o compromete tu funcionamiento, vale la pena conversarlo con un profesional.
La salud mental no es algo que se activa solo en las grandes crisis. También merece atención en los momentos cotidianos, incluso (y especialmente) cuando todos los demás están mirando un partido.
Te mando saludos y si tienes ganas de consultar conmigo, te dejo un botón para que me escribas por whatsapp.
Dra. Selene Cozzi – Médica Psiquiatra
Elegite a vos primero, siempre.
Referencias científicas
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